La vida en casa seis empieza con el día,
A veces con un paseo temprano por el monte con Sugar, el sonido del aire, los pájaros y el sol apareciendo poco a poco por el horizonte.
Lo que compartimos no es una agenda, sino un contexto donde las cosas pueden ocurrir con naturalidad.
Interior de Casa Seis, espacio de trabajo con luz natural en San Justo, Zamora
El día a día
Alina cocinando la paella compartida de los domingos en Casa Seis
El día a día
Algunos días cocinamos juntos.
Otros, alguien hace una paella y se alarga la sobremesa.
Vamos al bar de Eva, compartimos mesa y celebración con la buena gente de San Justo, o simplemente pasamos la tarde sin hacer nada en especial.
La vida cotidiana
no es algo que
pase entre medias.

Es el centro
Paella compartida en Casa Seis, ritual de los domingos en San Justo
Vida cotidiana en Casa Seis, coliving rural en Zamora
Trabajo y
concentración
Vida cotidiana en Casa Seis, coliving rural en Zamora
El trabajo aquí se vive sin prisa, pero sin pausa.
La concentración aparece sola, sin estímulos externos constantes ni ruido innecesario.

No se viene a “ser productivo”,
pero muchas veces las cosas avanzan porque hay foco, continuidad y tiempo.

Las ideas se comparten cuando apetece.
Escuchando y siendo escuchados.
Momento de trabajo y convivencia en Casa Seis, San Justo
Creciendo en comunidad, dando lo más valioso que tenemos:
Nuestro tiempo.
Ritmo y estancias
Los lunes son día de mercado.
Compramos con consciencia, consumimos lo que se produce cerca.
Alberto, el pastor, aparece por aquí.
Pasamos por la tienda de Nacho.
Los quesos vienen de Villalpando, la miel de Rábano y el aceite de las aribes.
Todo es cercano.
Todo se cuida.
Todo se comparte
con respeto.
Una forma de estar
que se construye día a dia.

Y se entiende mejor viviéndola.